Odilo anuncia su evolución a Letmino para transformar el aprendizaje profesional
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Miriam Cordero, Chief Revenue Officer de Letmino, ha presentado en #SANTANDER40 la nueva marca y un modelo de formación centrado en la persona frente al exceso de contenidos.
Bajo el título Adelantarse al mañana: Cómo capacitar a una sociedad en constante transformación, la ponencia de Miriam Cordero, Chief Revenue Officer de Letmino, ha sido una de las protagonistas de la mañana en el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones. Durante su intervención, Cordero ha anunciado que Odilo evoluciona para convertirse en Letmino, una nueva marca que representa un cambio de paradigma en la manera de entender el aprendizaje corporativo y profesional.
El anuncio: de Odilo a Letmino
El momento más relevante de la sesión ha sido la presentación oficial de la nueva identidad de la compañía. «Me gustaría aprovechar hoy este escenario de AMETIC para hacer el anuncio más importante de nuestra historia. Odilo evoluciona para llegar a ser Letmino. No comunicamos una nueva tecnología. Comunicamos una nueva manera de entender el aprendizaje», ha afirmado Miriam Cordero.
Según ha explicado Cordero, Letmino nace con la misión de acompañar las trayectorias profesionales ofreciendo «el conocimiento justo, útil y correcto en el momento que sea útil para ti en tu rutina diaria». La ponente ha subrayado que, tras más de diez años dedicados a mejorar el aprendizaje de las personas, la propia compañía debía ser la primera en reinventarse: «Si le pedimos a personas o a empresas como las vuestras que os reinventéis, nosotros deberíamos ser los primeros en hacerlo».
La paradoja del talento y el exceso de contenidos
Cordero ha articulado su intervención en torno a lo que ha denominado «una paradoja de nuestro tiempo»: las empresas necesitan desesperadamente talento con nuevas capacidades, mientras que los profesionales viven con incertidumbre ante la velocidad del cambio tecnológico. Para ilustrarlo, ha recordado que Internet tardó casi una década en alcanzar los cien millones de usuarios, mientras que ChatGPT lo logró en sólo dos meses.
«Detrás de cada revolución tecnológica hay una transformación humana. Y la transformación que estamos viviendo ahora mismo no es sólo de saber utilizar un software. Responde a una pregunta muy profunda: quién soy profesionalmente cuando lo que me hizo valioso durante años empieza a cambiar», ha señalado Cordero.
Reinventarse como imperativo colectivo
Cordero ha defendido que la capacidad de reinventarse no puede ser un privilegio reservado a quienes disponen de tiempo o recursos. «La pregunta que nos hacemos normalmente es cuánto cuesta formar a una persona. La pregunta que hay que hacerse es cuánto cuesta perder a una persona que podría seguir creciendo», ha sostenido.
En este sentido, ha interpelado a todos los actores del ecosistema. Las escuelas, ha argumentado, deberían enseñar a hacer preguntas y fomentar el espíritu crítico en lugar de limitarse a dar respuestas. Las universidades no deberían medirse solamente por el número de graduados, sino por el impacto de estos profesionales años después de su graduación.
Las empresas deben dejar de considerar la formación como un beneficio social para entenderla como estrategia, ya que «contratar a un empleado de fuera siempre va a ser mucho más caro que reciclar a un empleado que ya tienes». Y la administración pública debe dar soporte a quienes han salido del sistema educativo y encuentran dificultades en el mercado laboral.
«La competitividad de un país no se mide sólo por las infraestructuras. La competitividad de un país depende del talento de su gente. Cada ciudadano que se reinventa fortalece su empresa, pero es que también fortalece al país entero», ha concluido Cordero, quien ha cerrado su intervención con un mensaje dirigido a los asistentes: «De aquí a diez años no nos vamos a acordar de qué herramientas utilizamos hoy. Pero sí que nos vamos a acordar si hemos tenido el valor de evolucionar».





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