El Campus Tecnológico Altamira movilizará 3.600 millones de euros e impactará hasta un 12% del PIB de Cantabria

El primer proyecto declarado estratégico por el Gobierno cátabro, que creará entre 1.450 y 1.550 empleos durante la construcción, se ha presentado en el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones de AMETIC para exponer su alcance económico, tecnológico y social para la región y para España.
El impacto socioeconómico del Campus Tecnológico Altamira, el primer proyecto declarado estratégico por el Gobierno de Cantabria, ha centrado una de las sesiones del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, organizado por AMETIC. La iniciativa ha sido presentada por Eduardo Arasti, consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio del Gobierno de Cantabria; Pablo Coto, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidad de Cantabria, y Javier García Gonzalo, CEO de XDC Properties, empresa promotora del proyecto.
Una inversión equivalente a más del 20% del PIB regional
El consejero Arasti ha presentado el proyecto Altamira como una iniciativa de referencia para la comunidad autónoma. Con una inversión prevista de 3.600 millones de euros —prácticamente la cuarta parte del PIB de Cantabria—, el campus contempla la construcción de un centro de datos de gran escala, un centro de supercomputación cuántica y una conectividad estratégica privilegiada gracias al cable submarino de mayor capacidad del mundo, situado en la playa de la Maruca, a pocos kilómetros de Santander.
Arasti destacó además que Google replicará ese mismo cable uniendo Santander con Estados Unidos mediante su propia conexión, lo que refuerza las ventajas competitivas del emplazamiento. «Es un proyecto que tiene una eficiencia energética realmente importantísima, diría yo que imbatible, y una conectividad estratégica» a muy pocos kilómetros de la ciudad, afirmó el consejero.
Impacto económico: entre el 5% y el 12% del PIB de Cantabria
Pablo Coto presentó los resultados del estudio de impacto socioeconómico elaborado por la Universidad de Cantabria, basado en la metodología input-output y la matriz inversa de Leontief aplicada a la tabla input-output regional facilitada por el ICANE. El análisis contempla tres escenarios —conservador, central y expansivo— en función del porcentaje de compras e inversiones que se realicen dentro de la comunidad autónoma (35%, 50% y 65%, respectivamente).
Según los resultados, en el acumulado de la fase de construcción (2026-2032), el proyecto contribuiría entre un 5% y un 12% del PIB de Cantabria, con un escenario central en torno al 8%. En materia de empleo, las estimaciones sitúan la creación de entre 1.450 y 1.550 puestos de trabajo durante ese mismo periodo. Coto aseguró que «es un proyecto de mucho calado, de mucha profundidad y de mucho impacto».
Una vez en funcionamiento, a partir de 2032, el catedrático estimó un impacto anual de entre el 0,60% y el 0,75% del PIB regional, cifra comparable al impacto económico del aeropuerto Severiano Ballesteros de Santander, que registra cerca de un millón de viajeros anuales. «Podemos transformar la sociedad de Cantabria en una sociedad de conocimiento, una sociedad que sea moderna, que esté a la última y que genere eficiencia productiva», subrayó Coto al referirse a los efectos intangibles del proyecto.
Una apuesta estratégica de país
El consejero Arasti enmarcó el proyecto en el contexto de la revolución tecnológica global y reclamó una apuesta decidida por los centros de datos y la inteligencia artificial. «Estamos ante una revolución tecnológica comparable a la del siglo XVIII con la máquina de vapor. Aquellos países que supieron aprovechar esa oportunidad son los que tienen prosperidad ahora mismo», afirmó.
Arasti añadió que «sin centros de datos no puede haber inteligencia artificial; sin inteligencia artificial no puede haber ni ciencia ni tecnología», y ofreció la colaboración plena del Gobierno de Cantabria con la Administración central para impulsar este tipo de iniciativas.
Por su parte, García Gonzalo, promotor del proyecto a través de XDC Properties, destacó el elevado valor añadido bruto por empleado que caracteriza al sector de los centros de datos. «Cada empleado en este sector tiene un valor añadido bruto muy importante al PIB, lo cual indica que es un sector de alta productividad directa y trae una serie de efectos asociados de manera indirecta que son intangibles, pero que son muy importantes también», señaló.
La sesión puso de manifiesto el potencial transformador del Campus Tecnológico Altamira no sólo para la economía de Cantabria, sino como referente de la apuesta española por la infraestructura digital, la supercomputación cuántica y la soberanía tecnológica, ejes centrales del debate mantenido durante las tres jornadas del 40º Encuentro de AMETIC.





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