La Sepi Digital ha invertido 2.500 millones de euros para impulsar la soberanía tecnológica española a través de empresas deep tech

Ideaded, Onalabs, Qilimanjaro Quantum Tech y Kumori Systems debaten en el 40º Encuentro de AMETIC sobre los retos de financiación, regulación y compra pública que condicionan el futuro de la tecnología soberana en España.
La mesa «De la inversión al impacto», celebrada en el 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones organizado por AMETIC, ha reunido a cuatro empresas deep tech participadas por la SETT (Sociedad Española para la Transformación Tecnológica E.P.E.), conocida como la «SEPI digital», para analizar el impacto de la inversión pública en el ecosistema digital español.
La sesión ha sido moderada por Javier Ponce, director general de la SETT, y ha contado con Eduard Puig, fundador y CEO de Ideadeed; Elisabet del Valle, CEO de Onalabs; Marta P. Estarellas, CEO de Qilimanjaro Quantum Tech, y Carlos García Blanco, CEO de Kumori Systems.
2.500 millones invertidos en soberanía digital
Javier Ponce abrió la sesión recordando que la SETT, con apenas dos años de existencia, ha invertido ya 2.500 millones de euros para acelerar el crecimiento de empresas tecnológicas españolas. «En digital, o llegas el primero o llegas muy mal. Y para llegar el primero y hacerlo muy rápido, sólo lo puedes hacer con capital», afirmó Ponce, quien subrayó que la entidad busca generar soberanía tecnológica a través de participaciones en compañías con capacidades demostradas que necesitan escalar.
Ponce detalló que la SETT se sienta en los consejos de administración de sus participadas y actúa como cualquier inversor privado, siempre en combinación con capital privado. «Locuras justas en materia de inversión de dinero público. Atrevimiento sí, pero siempre con alguien que realmente se juega su dinero también contigo», explicó.
Semiconductores, salud digital, computación cuántica y software soberano
Eduard Puig presentó Ideadeed como una empresa deep tech dedicada a la siguiente generación de computación basada en semiconductores no convencionales y tecnologías de control cuántico. Puig destacó que sus soluciones pueden reducir hasta un 70% el consumo energético de los centros de datos y señaló el impacto inmediato de la compañía: «Somos 80 personas en Viladecans. Estamos dando empleo de muy alto valor, muy bien remunerado. El efecto multiplicador que estamos ofreciendo a día de hoy es tangible», afirmó. Puig advirtió de que el principal riesgo financiero europeo reside en la insuficiente capacidad de inversión para empresas que requieren gran volumen de capital en infraestructuras.
Elisabet del Valle expuso la propuesta de Onalabs, empresa de salud digital que convierte el sudor humano en datos biomédicos para la monitorización continua. Del Valle recordó que casi el 50% de los adultos padece alguna enfermedad crónica y que el 80% del gasto sanitario público se destina a cronicidad: «Si invertimos un poco en tecnologías y somos capaces de anticiparnos, de prevenir y no simplemente actuar, tendríamos un impacto claro», señaló. Como principal riesgo, identificó la regulación europea de dispositivos médicos: «Llevamos más de dos años con la certificación de un producto. En Estados Unidos, la FDA tiene los tiempos claramente establecidos; en otros países en seis meses está certificado. En Europa tenemos un claro problema grave», denunció.
Marta P. Estarellas presentó Qilimanjaro Quantum Tech como la única empresa en España con capacidad de diseñar, construir, ensamblar y poner en producción sistemas de computación cuántica. Estarellas destacó que sus algoritmos han logrado reducir un 30% las listas de espera para cirugías en hospitales y advirtió sobre el riesgo de deslocalización: «Que Europa se convierta en un supermercado de propiedad intelectual me parece un riesgo que no podemos asumir», alertó.
Carlos García Blanco describió Kumori Systems como un spin-off universitario especializado en la capa intermedia de software que orquesta aplicaciones sobre infraestructuras cloud. García Blanco cifró en 8.000 millones de euros la inversión prevista en software y servicios cloud en España y lamentó que «toda esa capa íntegramente hoy se compra fuera de Europa». Sobre los riesgos, señaló la rigidez de la contratación pública: «Cuando salen los pliegos se premia mucho lo existente, la experiencia, el volumen, la escala. Las compañías disruptivas nos encontramos con un problema importante», afirmó.
Retos compartidos: financiación, regulación y compra pública
Los cuatro ponentes han coincidido en tres grandes obstáculos para las empresas deep tech europeas: la dificultad de atraer capital privado en fases de escalado, la lentitud regulatoria —especialmente en el ámbito sanitario— y unos mecanismos de compra pública que no favorecen a las compañías innovadoras de menor tamaño.
Ponce ha cerrado la sesión anunciando que la Unión Europea está revisando la directiva de compra pública y ha avanzado que la SETT prepara novedades para facilitar el acceso de estas compañías al mercado.





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