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Ana Alonso (Salesforce) advierte en #SANTANDER40 de que el retorno de la IA exige transformar modelos de negocio, no sólo adoptar tecnología

2 sept
4 min de lectura

La directiva ha presentado el «triángulo de la competitividad» —organización, ecosistema y colaboración público-privada— como hoja de ruta para que España maximice el efecto multiplicador de la IA a medio plazo.


Ana Alonso, vicepresidenta sénior y directora general de Europa Este y Mediterránea, Turquía, Israel y África en Salesforce, ha sido una de las ponentes centrales del 40º Encuentro de la Economía Digital y las Telecomunicaciones, organizado por AMETIC. En su intervención, Alonso ha analizado las barreras que frenan la competitividad de las organizaciones españolas en la adopción de la inteligencia artificial y ha propuesto un modelo basado en tres ejes para acelerar los beneficios reales de esta tecnología.


De la época de las bombillas a la transformación real

Alonso ha arrancado su intervención estableciendo expectativas sobre el retorno de la IA. Según ha explicado, en las últimas semanas y meses se ha empezado a constatar que organizaciones que adoptaban IA no obtenían los resultados esperados a la velocidad prevista, e incluso veían incrementos de costes. La directiva ha considerado esta situación como una fase natural del proceso.

Para ilustrarlo, ha recurrido a una analogía histórica: «Cuando la electricidad empezó a ser usada en las organizaciones, lo que hacíamos era poner bombillas y las bombillas automáticamente nos permitían ser más eficientes. Sin embargo, llegaba un momento donde nuestro competidor hacía lo mismo, con lo cual por poner más bombillas no éramos más competitivos». Alonso ha recordado que la verdadera transformación llegó cuando empresarios como Henry Ford decidieron repensar los procesos de negocio, y ha concluido: «Si pensamos en la inteligencia artificial, estamos en la época de las bombillas».

La ponente ha comparado la situación actual con un modelo de conducción autónoma de nivel dos, en el que se automatizan ciertos procesos pero no se produce una transformación integral. El objetivo, ha señalado, es alcanzar un nivel cuatro en el que los sistemas aprendan de forma continua y adapten los procesos a las señales del entorno.


El triángulo de la competitividad: organización, ecosistema y sociedad

El núcleo de la ponencia ha girado en torno al que Alonso ha denominado «triángulo de la competitividad», un marco con tres vértices. En el primero, el de la organización, ha subrayado que no basta con distribuir herramientas de IA entre los empleados: «Estudios indican que el efecto de cambiar de una inteligencia artificial a otra, de una herramienta a otra, hace que se pierda un 40% de esa productividad que se gana». Por ello, ha instado a las empresas a tomar decisiones estratégicas sobre qué herramientas implantar y a qué destinar el retorno de productividad obtenido.

Respecto al coste, Alonso ha matizado que el precio de los tokens se autorregulará gracias a modelos de enrutamiento inteligente, pero ha alertado de que «ahora mismo el consumo de tokens hecho por agentes es cinco veces el consumo de tokens hecho por humanos», lo que obliga a evaluar el coste total —incluyendo integración de datos, adaptación de procesos y gobernanza de agentes— y no sólo el gasto unitario en computación.

En el segundo vértice, el del ecosistema, la directiva de Salesforce ha utilizado la metáfora de una tubería: si proveedores o distribuidores no avanzan al mismo ritmo que la organización, se genera un cuello de botella que limita el impacto de la IA. Ha recomendado trabajar con organizaciones nativas en inteligencia artificial e integrar a todo el ecosistema en la estrategia de adopción. En este contexto, ha anunciado la alianza entre Salesforce y Anthropic: «Hemos hecho un partnership con Anthropic donde desde nuestra plataforma permitimos el acceso directo de las herramientas de Claude a nuestros datos, a nuestros flujos de negocio», ha explicado, subrayando que lo que transforma las organizaciones no es la IA en bruto, sino su aterrizaje en el contexto y los datos de cada negocio.


Colaboración público-privada frente a la percepción negativa

El tercer vértice ha abordado la dimensión social y la colaboración público-privada. Alonso ha reconocido que en las sociedades occidentales se está generando una percepción negativa de la inteligencia artificial, motivada por el temor a la pérdida de empleo y los incidentes de agentes que vulneran sistemas. No obstante, ha defendido que reconocer los problemas no debe paralizar la acción: «Todas las empresas privadas que tenemos responsabilidad en proveer inteligencia artificial, las empresas que la adoptan y los gobiernos tenemos que trabajar juntos en conseguir tener planes que permitan mitigar los problemas, pero al mismo tiempo maximizar el potencial de la inteligencia artificial, porque nuestros competidores lo están haciendo».

Como ejemplo, ha citado la decisión del Gobierno de Corea del Sur de proporcionar licencias premium de inteligencia artificial a todos sus ciudadanos, y ha instado a España a buscar fórmulas similares que fomenten el uso positivo de la tecnología.

A modo de cierre, Alonso ha resumido su mensaje central: «Tenemos una oportunidad magnífica de aumentar nuestra competitividad como país, como economía, como organizaciones, usando la inteligencia artificial. Pero para eso tenemos que pensar en el efecto multiplicador en los tres ejes: en la organización, en los ecosistemas y en la sociedad».

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