El eurodiputado Diego Solier presenta el Cloud and AI Development Act como palanca clave para la soberanía tecnológica y energética de Europa
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La nueva normativa europea aspira a crear una industria del centro de datos en Europa con cuatro pilares: financiación, despliegue acelerado, clasificación soberana y demanda pública.
Diego Solier, eurodiputado y ponente principal del Cloud and AI Development Act (CADA), ha sido el encargado de ofrecer una de las ponencias de #SANTANDER40. Solier ha desgranado las claves de la normativa que la Comisión Europea publicó apenas mes y medio antes del verano y que pretende sentar las bases de una industria europea del centro de datos capaz de sostener el desarrollo de la inteligencia artificial con garantías de soberanía.
Una normativa transversal para construir la industria del centro de datos
Solier, que acumula más de veinte años de experiencia en el sector tecnológico privado como director de tecnología antes de incorporarse al Parlamento Europeo, ha subrayado que Europa se encuentra en un «momento crítico» en materia de infraestructura digital. «Todos queremos liderar la inteligencia artificial, pero antes tenemos que hacernos una pregunta importante: ¿dónde va a correr esa inteligencia artificial? ¿En qué infraestructura?», ha planteado ante los asistentes.
El eurodiputado ha explicado que el CADA es una normativa transversal que abarca desde la energía y los permisos de construcción hasta la capacidad de cómputo, y que se articula en torno a cuatro pilares: financiación tecnológica, despliegue acelerado de la inversión, clasificación soberana de datos y servicios, y demanda pública. «Lo que no puede un inversor es pretender invertir millones en Europa y tardar cinco o seis años en empezar a ver construido su centro de datos. Necesitamos seguridad jurídica y agilizar todos los plazos», ha afirmado Solier.
En este sentido, ha insistido en la importancia del factor tiempo, dado que la inteligencia artificial ha acelerado el ritmo de evolución tecnológica de forma exponencial: «La tecnología ya no crece de forma lineal; va en una forma exponencial y con una curva cada vez más pronunciada. Por eso es tan importante el tiempo en esta normativa».
Soberanía sin aislamiento: el equilibrio que busca Europa
Uno de los ejes centrales de la intervención ha sido la distinción entre soberanía y aislamiento. Solier ha definido la soberanía como «la capacidad de decidir cuando realmente importa, de mover tus sistemas y tus datos de un sitio a otro sin depender de factores externos», y ha diferenciado dos dimensiones complementarias: la soberanía energética y la soberanía tecnológica, advirtiendo de que sin la primera no será posible alcanzar la segunda.
El ponente ha recordado que la comisaria Henna Virkkunen dejó claro desde los primeros borradores del CADA que «soberanía no significa aislamiento». En línea con esa posición, Solier ha defendido que Europa debe trabajar en dos líneas paralelas: generar una industria europea con certeza y seguridad jurídica, y colaborar con los grandes actores tecnológicos globales que han impulsado el ecosistema hasta el momento. «Si nos aislamos y echamos fuera de la ecuación a estos actores importantes del mercado, vamos a conseguir aislarnos y no evolucionar como va a evolucionar el resto del mundo», ha advertido.
Solier también ha abordado la polémica categoría de high risk vendor incluida en el Cyber Security Act 2, criticando que se base en la nacionalidad del proveedor y no en evidencias objetivas. «Tiene que estar basado en hechos, en estudios, en evaluaciones, porque si no, hoy estamos marcando un origen, pero mañana puede ser otro, y eso genera incertidumbre», ha señalado.
España, con los ingredientes para liderar
Al aterrizar el análisis en el contexto español, el eurodiputado ha sido optimista. Ha destacado que España cuenta con energía renovable, una conectividad de fibra óptica por encima de la media europea, una ubicación estratégica como hub entre Europa, África y América, y un talento profesional reconocido internacionalmente. «España tiene el producto para cocinar la mejor receta y tener una estrella Michelin», ha resumido de forma gráfica.
No obstante, ha advertido de que esas ventajas competitivas podrían malograrse si la regulación nacional se adelanta al marco europeo sin escuchar a la industria. «No tenemos que empezar a regular cosas con reales decretos que no sabemos aún cómo van a acabar. Dejemos que la industria avance y que la parte pública ayude y apoye, pero no que vaya por delante», ha reclamado.
En esa línea, ha anunciado la creación de una comunidad abierta a la industria desde su equipo parlamentario, con el objetivo de que la nueva normativa no ponga «más piedras delante del recorrido de las empresas» sino que actúe como «el engranaje que haga multiplicar toda esta industria».
Solier ha cerrado su intervención recordando que sin capacidad de computación soberana no habrá inteligencia artificial europea, y ha invitado a empresas y profesionales del sector a participar en el proceso legislativo a través de esta nueva red de colaboración.





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